Alba Seoane
Alba Seoane Cegarra nació en Cartagena el 4 de julio del año 1981. Es licenciada en traducción e interpretación, estudiante de psicología y trabaja como traductora/escritora en Barcelona.
Es autora de los poemarios De tu boca, el despertar (2013), Todas las primaveras son pecado (2016), Homogénesis (2023) y Geografía de la intemperie (2024), que publicó a través de las editoriales Ediciones Carena (Barcelona), Círculo Rojo (Almería) y Olé libros (Valencia).
Relatos suyos han aparecido en diversas antologías. Ha cultivado también el cuento infantil: «Ferro, el muñeco de hojalata que quería ser un niño» (Ediciones Gentle Noise, Barcelona, España, 2011) y «Abel y el reino de cristal» (Amazon, 2023). Ha sido poeta invitada en el conocido evento poético Agosto clandestino en Logroño (La Rioja). Colabora con las revistas literarias Fábula, Altazor, Cuadernos del Hipogrifo, El coloquio de los perros y Letralia.
Un mal menor
Te aplicaré un ensalmo, viejo amigo, para que tu ojo lascivo penetre la carne y halle ahí el germen de todas las cosas.Te untaré de orín y estiércol para que el fermento de la inmundicia te cubra de apósitos y larvas.
No es todo luz lo que oscurece en secreto. También las deyecciones engendran imperios.
Recuerda que
solo una lombriz irriga tu suelo y sus diez corazones bombean por ti.
Regímenes forzados
Un ave nodriza se columpiaba en su herida
nada que un buen café o el glutamato no pudieran digerir.
Bajo sus uñas se urdía una mentira
un plan redentor que la devolvería al mar.
Llevaba un nido de espinos como tocado
hilo de alambre como venas.
Sanguínea en la comisura de los labios
ella me mostraba sus manos
un pájaro asustado
me invitaba a leer entre líneas
una súplica:
Por favor
dime
de qué hablan las nubes
en qué estrella puedo encontrarte.
[Conocer las sombras que no tiemblan ante el fuego]
Conocer las sombras que no tiemblan ante el fuego
La envidia como suicidio invertido
La grieta que alimenta una flor
Llegar al final antes de bajar persianas
Clavar rodillas
Besar la espada
Imaginar un horizonte
En tus arterias
Planicies curvas
Suerte intrincada
Avivar las llamas de los que rezan
Posar mirlos al caer el sol.
Escritura no pensante
MI VIDA COMO UN CUADRO
PASTILLAS DE GOMA
ESPAGHETIS EN EL MISMO PLATO
MENÚ REPETIDO
QUIEN ESCRIBE LA HISTORIA
DÓNDE PONE EL INGENIO
LA AUTOAYUDA
SINCRONÍA
SIN AUTOR CONOCIDO
ARRABALES DE PIRÁMIDE INCONCLUSA
CIELO ASFALTADO
BOSQUE DE CIANURO
TAMPONES COMO PÉTALOS
SOBRE LAGOS
RÍOS
MENTES DEFLAGRADAS
LA AUTOAYUDA
ES BÁLSAMO PARA MANTENERSE A FLOTE.
Casa en sombra
En mi casa habitaban las sombras, fantasmas que solo yo comprendía, aparecían de repente como aparece lo enterrado, palidecían en los espejos y los pasillos mientras yo flotaba ajena en un paraíso cercano.
Las sombras apuntaban con el dedo, derrumbaban las paredes de los cuartos, y la casa, desnuda, soportaba el peso de la luz sin anestesia.
Era mi casa un grito sin voz, una muñeca oxidada, una procesión de sombras y nieve que enmarañaba todos mis vestidos.
Post mortem
Sentí el vérti
o que siente una flor
supe orientarme por el ramaje
ofrecer mi cuerpo al sol
caer y desprenderme
arder y condensarme
la luz y los tejidos
minúsculos cristales
alegría incorpórea
rizomas
una madre que sostiene
reencuentro
familia junto al mar.
Artificial
La depredación
de un mundo en marcha
relame los pozos vacíos
las presas nómadas
que siempre fuimos
antes de la agricultura
del tedio y la conservación
de las casas y las reservas de grasa
en el abdomen
donde el cerebro no tiene cura
porque ya no caza
porque no se hermana con el barro ni dialoga con las cuevas.
Es un mecanismo
un triste organigrama que anhela la libertad.

