Christian Encarnación
Christian Encarnación (Santo Domingo, 1997) es poeta y fotógrafo autodidacta. Publicó Ausencia del vacío (2022, Premio de Poesía Joven Zacarías Espinal de la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo 2021). Con Todas las madres nos condenan a muerte (2024) obtuvo el Premio Luna Insomne para Jóvenes Poetas 2023, organizado por la Fundación Cultural Lado B y Luna Insomne Editores. Poemas suyos han aparecido en las revistas Santa Rabia Poetry (Perú), Cuadernos del Hipogrifo (Italia), Revista El Humo (México), OUPOLI (Francia), Círculo de Poesía (México) y La Libélula Vaga (Cuba), entre otras. Ha participado como invitado en distintos recitales, conferencias y conversatorios de poesía tanto a nivel nacional como internacional. Su obra ha sido parcialmente traducida al francés por el poeta Miguel Ángel Real.
Nunca se pierde tanto como cuando se despierta
Mi madre se lamenta porque ha perdido mil pesos
mientras yo escribo un poema
que no este
y pienso en el último poema
de Enrique Lihn
que perdí en un sueño
si supieras
madre
el despertar es la gran pérdida.
En algún lugar más allá del azul
La esperanza termina siendo una rama
que siempre se quiebra
su grieta ensordece
¿la oyes?
todo lo roto posee su música
pero en ocasiones
el oído parece cerrarse a lo agradable
Santo Domingo sigue igual
una estampida de voces que no se escuchan
a sí mismas
aunque desde ese lugar con nombre de diosa
ya tú no lo recuerdes.
Un poema se tejía en medio del traqueteo de una máquina de coser
Tú que por ser madre de tantos
no entiendes de los símbolos que tiñen mi cuaderno
(el dominio del lenguaje solo es posible cuando él lo ejerce)
mientras estás absorta en el vaivén de la seda
ignoras que estoy hablando de ti
del contraste entre la suavidad de tus manos
y la dureza contenida en la aguja
de esa Singer que ahora nos da de comer
sin que lo sepas
con distintos métodos escribimos el mismo poema
el cordón umbilical nunca se corta del todo
lo que no entendemos también nos une.
Los informes sobre la eficiencia de la energía eléctrica son una mentira
No hay luz
con el apagón
no ha sido
lo único en irse
la oscuridad devora los objetos de la casa
(me gusta el negro porque lo iguala todo)
mi madre me dice que encienda el inversor
—una lámpara de aceite del siglo diecinueve—
y río
no me importa que todo se quede a oscuras
el humor de madre es mi reactor nuclear
y nada consigue apagarlo.
Se solicita un héroe en domicilio no identificado
Cuando nos mudamos a la casa
supe que existía el infierno
con el pasar de los días
entendí que no vendría ningún héroe
Superman estaba muy ocupado salvando
a Estados Unidos
y Flash no podía correr a la velocidad de la oscuridad
lo cierto es que esta casa se convirtió
en una Ciudad Gótica
sin Batman
apenas esa figura en el madero
que no hacía nada para sacudirse
los clavos.
No advertí la serpiente oculta en la grieta hasta que se hizo más grande que la grieta misma
Todo lo que se abandona comienza a crecer
el dolor de la infancia
ahora es una bestia que destruye el jardín
contemplamos la casa baldía
por la que alguna vez corrimos de niños
caminamos con cautela
para evitar cualquier memoria que pudiera
di-na-mi-tar-se
una caravana de elefantes se nos precipita
sentimos el tormento y la incertidumbre
de quien se ve frente al mar bravío
y carece de salvavidas.
Manuscrito encontrado en los templos de Khajuraho
Gracias Señor
por negarme a ciertas mujeres
a Katherine / Fabiola / Itzel / Dahiana / Sofía
y ese largo etcétera que ya conoces.
Perdona mi capricho oh Señor
ahora todas tienen hijos o están embarazadas.
Yo cuestionaba tu sabiduría
cuando me empujaste
al celibato indeseado
para que el disparo de mi esperma
no germinara en nueve meses
a la criatura de mis pesadillas.

