Tessel·les (Recull de textos sobre poesía)

Tessel·les (Recull de textos sobre poesía)
Miquel-Lluís Muntané
Comte d’Aure, Barcelona, 2025

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Mosaico de
colores vivos

Por Mateo Rello

Miquel-Lluís Muntané es un hombre alto, pálido y circunspecto, discretamente elegante en el porte y en el hábito; de hecho, abomina del tópico que quiere al artista como un ser caracterizado de excéntrico. Pero quien le trata descubre pronto en él un punto de picardía en la sonrisa que delata una vida interior rica, conflictiva y creativa –un ojo hacia un futuro que quiere más justo; otro hacia los veranos de la infancia, un temps de codonys i cireres [un tiempo de membrillos y cerezas]: el paraíso perdido–. En efecto, Muntané es ampliamente conocido en Cataluña por las múltiples facetas de sus intereses y su producción: crítico literario, articulista, memorialista, docente, dramaturgo, todo lo cual se encierra en su vocación de infatigable activista cultural. Pero es, sobre todo, poeta y, como tal, se suele señalar en él a uno de los fundamentales en el actual panorama de la lírica catalana y, más allá de este, añado, como al magnífico poeta que en definitiva es[i].

Su última entrega, Tessel·les, se subtitula reveladoramente Recull de textos sobre poesia y es, en efecto, una colección de fragmentos, artículos, reseñas y entrevistas escritos entre 1986 y 2024 en los que un poeta habla de poesía, de otros poetas o con ellos.

Articulado en cinco secciones, Tessel·les se abre con el pórtico “Quatre poemes”, escogidos entre su producción –en la que el verso metapoético tiene una presencia importante– por su carácter de propia poética. Abunda en esa exposición programática el segundo bloque del volumen, “Aproximacions”, a través de una selección de fragmentos entresacados de artículos, discursos y conferencias en los que, a lo largo de los años, el autor ha ido desgranando sus posiciones. Agrupadas en el libro estas citas dispersas, el carácter naturalmente fragmentario de la sección cobra un inesperado y grato aire de dietario, en el que la brevedad acentúa lo sentencioso.

Se perfila en estas dos primeras secciones el retrato de un autor de vocación apolínea, precaria, si se quiere, por la vecindad con las sombras –desde el “fat plumbós i rude” materno que compartió hasta las inevitables desolaciones que acompañan a la vida–, pero tenazmente dirigida hacia la luz, la armonía y el equilibrio –si no como destino, siquiera como quimera sanatoria y consoladora–; un autor entre la evocación y la sentencia, de tono ya sapiencial, ya paradójico, o ambos.

En coherencia con esa vocación, el vitalismo impregna toda su obra y su presencia pública. Esa obra, cuya silueta se esboza en estos primeros poemas y fragmentos de Tessel·les, está escrita, sin rastro de ingenuidad, desde una absoluta confianza en el lenguaje y de su fe en el papel que la poesía juega en el combate cultural y, como parte suya, en el vital (“combat arrelat a les lletres” enuncia un verso del poema “Et vull deixar un crepuscle…” [Llegat de coratge]), elementos que impregnan su producción poética, no por ello menos sutil y delicada, bandera de ternura tanto como expresión de lo inefable de un modo que sólo puede ser así: la fugaz maravilla que el verso perpetúa. Precisamente, uno de los fragmentos de “Aproximacions” da la cifra cabal de esta visión y de esta actitud, e ilumina también su producción toda, reflejada también en Tessel·les: “La cultura no és un fet homogeni ni estàtic, sinó un fenomen viu i proteic que no deixa d’evolucionar i d’anar-se adaptant a les formes de vida, sempre canviants.” (pág. 17) [La cultura no es un hecho homogéneo ni estático, sino un fenómeno vivo y proteico que no deja de evolucionar y de irse adaptando a las formas de vida, siempre cambiantes].

Del compromiso que emana de tal raison de vivre, y que es uno en sus inextricables vertientes vital, cultural y cívica, dan fe las siguientes secciones del libro. La tercera, “Sobre poetes”, recoge dieciséis piezas escritas desde un profundo conocimiento de la tradición poética catalana; podemos leer la que dedica a Esther Martínez-Pastor como una explicación de su propia doble labor en tanto que crítico y periodista: “Si el sistema literari d’un país se sosté i es perpetua a través del temps no és tan sols per mor de les grans figures que el cànon (mutable i esmunyedís, al capdavall) ha decidit entronitzar pomposament en el seu centre, sinó també gràcies a tot un seguit de noms que constitueixen la base que corrobora l’existència d’un veritable teixit vertebrat, dia per dia, al voltant d’una llengua literària. (…) com n’és d’apassionant l’exercici d’endinsar-se pels corredors inacabables d’una literatura!” (Págs. 82-83) [Si el sistema literario de un país se sostiene y se perpetúa a través del tiempo no es tanto por mor de las grandes figuras que el canon (mudable y escurridizo, al cabo) ha decidido entronizar pomposamente en su centro, sino también gracias a una serie de nombres que constituyen la base que corrobora la existencia de un verdadero tejido vertebrado, día a día, alrededor de una lengua literaria. (…) ¡Qué apasionante es el ejercicio de adentrarse por los corredores inacabables de una literatura!].

En esta sección se reúnen piezas dedicadas a poetas casi secretos para el gran público –nombres como los de Francesc Fontanella o Francesc Vicenç Garcia (es delicioso el artículo que le dedica, ‘Cabelleres barroques’)– o a aspectos poco estudiados de autores populares –el mundo del trabajo en la poesía de Josep Maria de Sagarra o la huella de la melomanía de Màrius Torres–. A lo largo de estos trabajos, Muntané se nos revela como un excelente conocedor de la poesía catalana y un sabio divulgador de la misma en un necesario ejercicio de recuperación. Hablando de cada uno de estos cofrades, va trazando un panorama de la historia de la literatura catalana, con cabal comprensión de los grandes procesos de la cultura y de la historia, que la atraviesan. A la vez, si de un modo u otro el libro refleja la poética de Muntané, también es curioso –y hasta cierto punto natural, pues a algunos autores se acerca desde la afinidad– ver los casi autorretratos de Muntané que va encontrando aquí y allá quien conoce su obra. “La imatge externa de Jordi Pàmias, escribe Muntané sobre el poeta leridano, és extremament austera, als antípodes del tòpic que vol associar l’activitat creativa amb l’excentricitat. (…) La seva poesia és intensa però continguda, lírica però incisiva, d’un lirisme bastit i sustentat damunt la solidesa ética de qui no ignora que una lectura atenta de la nostra singladura, individual i col·lectiva, pot esdevenir també Font d’aprenentatge” (pág. 68) [La imagen externa de Jordi Pàmias es extremadamente austera, en las antípodas del tópico que quiere asociar la actividad creativa con la excentricidad. (…) Su poesía es intensa pero contenida, lírica pero incisiva, de un lirismo edificado y sustentado sobre la solidez ética de quien no ignora que una lectura atenta de nuestra singladura, individual y colectiva, puede convertirse también en fuente de aprendizaje]. En efecto, al leer este artículo, “Jordi Pàmias o els ulls del caminant”, uno de los más interesantes del libro y que acoge una profunda reflexión sobre el hecho poético, es inevitable pensar en el propio verso de Muntané: riguroso, austero, pero precisa y graciosamente acuñado; pensar en su “elegància formal, però lirisme intens” (Carles Duarte dixit, con buen criterio); o pensar también en estos versos de su último poemario, L’ull i el sextant, lección aprendida de la madre: “El prodigi s’escriu amb paraules senzilles/ i és amb gestos petits que aprenem la grandesa.” [El prodigio se escribe con palabras sencillas/ y es con gestos pequeños que aprendemos la grandeza].

El carácter en cierto modo historicista de esta sección da paso en la siguiente, “Crítiques i resenyes”, a una atenta lectura de la actualidad a través de textos que, entre 2002 y 2024 y con finura crítica, ha dedicado a los títulos de sus contemporáneos[ii] (o los que estos dedican a maestros anteriores), un empeño que, por cierto, da la medida de su generosidad y de su eclecticismo lector y crítico: desde el rigor clasicista de Espriu a la incandescencia vanguardista de Pau Vadell, por poner sólo un par de ejemplos.

En esa misma línea de seguimiento a tiempo real de la vitalidad cultural catalana[iii] y de dibujo de las líneas de su panorama, la siguiente y última sección, “Converses”, quizás la más interesante del volumen, recoge once estupendas entrevistas publicadas en Serra d’Or entre 2009 y 2024. Estas conversaciones con Manuel Forcano, Maria del Mar Bonet (con motivo de la aparición de su disco Fira encesa en el que interpreta poemas de Bartomeu Rosselló-Pòrcel; y, por cierto, Muntané tiene también un pasado como cantautor), Carles Duarte o Teresa Costa-Gramunt, entre otros, dan fe de la buena pluma periodística de Muntané y nos acercan a figuras imprescindibles del mundo cultural catalán, en sí mismas atractivas tanto como interesantes, y a veces inesperados, son los temas que en esas piezas se suceden y nos interpelan: los derechos de autor, las descargas musicales, el papel de la instituciones en el mundo cultural, la crisis de 2008, la poesía en la enseñanza o cuestiones de género –descendiendo de lo estructural a lo cotidiano– y un largo etcétera.

Tessel·les, en fin, no es la primera colección de artículos de Miquel-Lluís Muntané, pero llega oportunamente para recuperar una parte de su producción que, por su carácter efímero o disperso, como lo suele ser el trabajo periodístico, acaba resultando de difícil acceso. Estas teselas componen, sí, el mosaico de un mundo en ebullición, pero forman parte también de una obra rica y poliédrica que, como ese mundo, están empeñados, y así lo dice en una pequeña prosa poética el autor, en “el coratge de resistir. D’insistir. D’existir.” Todo un lema para una divisa.


[i] El lector en castellano puede acercarse a la obra poética de Muntané a través de La hiedra obstinada (Ediciones de La Discreta, 2010), traducción al castellano de los poemarios L’altra distància y Migdia a l’obrador, firmada por José Antonio Arcediano y Antonio García-Lorente; también cuenta con Horas tangentes (La Discreta, 2019), en traducción de Silvia Rins. Por otro lado, la antología Construir la transparencia (Témenos, Barcelona, 2018), a cargo de Vicenç Llorca, es una estupenda vía para acceder a este corpus.

[ii] Conviene recordar aquí, precisamente, el estudio de Júlia Ferrer La literatura o el sentit de la vida (Un trajecte per l’obra de Miquel-Lluís Muntané i les correspondències amb els seus contemporanis (Emboscall, Barcelona, 2016).

[iii] Tessel·les, como cualquier colección de textos periodísticos, tiene algo de obra en marcha al calor de la marcha del mundo. Pongo esta nota caprichosa porque no me resisto a apuntar aquí que, en definitiva, vive Muntané bajo ese signo: ama los materiales y los oficios –también, claro, el suyo de poeta– y por eso ha titulado uno de sus poemarios Migdia a l’obrador [Mediodía en el taller]. Toda una declaración de intenciones que el lector debe conocer.